Si un país expulsa, el otro chupa, devora… ¿o no?

 Primitivo Rodríguez Oceguera

El siglo pasado aún se hablaba en el mundo, Naciones Unidas incluidas, de “países de origen” de la migración y de “países receptores”, o bien de factores que “empujan” o “impulsan” la migración y factores que “jalan” o “alientan” a la misma (push/pull factors, en inglés).

Con todo, a principios de este siglo se hizo común entre políticos, académicas(o)s, periodistas, defensores de migrantes y organismos de la ONU denominar a países de origen de la migración como “expulsores”.

Ese concepto o categoría resultó todo un éxito en México: se había encontrado una forma más de criticar a los gobiernos en turno, especialmente a los priistas. Dichos gobiernos son neoliberales, en esencia injustos y, por lo mismo, “expulsan” a sus ciudadanas(o)s a Estados Unidos (EU).

Afirmar que “México es uno de los mayores expulsores de migrantes” demuestra inconformidad por parte de quien lo dice, y pone de manifiesto la crítica a gobernantes priistas como Enrique Peña Nieto, si es que no al Estado en su conjunto; es decir, a todos los partidos e instituciones de gobierno.

Hasta ahí todo va bien. Nada hay más acertado que hacer responsables de la migración masiva a gobernantes y partidos ineptos, corruptos e impunes, y junto con ellos, al neoliberalismo.

Con todo, dicha visión del fenómeno migratorio queda lógicamente trunca, coja, no se sostiene en pie. Le falta la mitad para ser, entonces sí, una denuncia, o al menos una atinada categoría académica: llamar “chupadores”, “tragadores” o “devoradores” a los países a donde van a parar las(o)s migrantes. De otra manera, estos países quedan como los buenos de la película, como las madres Teresa de la humanidad, lo que no sólo es falso, sino en extremo tóxico. Habría que sostener, por ejemplo, que México expulsa y EU acoge; que el primero golpea y el segundo cura; que el Sur es ingrato y el Norte misericordioso; ¡abajo los priistas y panistas, arriba los demócratas y republicanos!; ¡mueran Calderón y Peña Nieto, vivan Obama y Trump! ¿Qué tal, cómo quedó el ojo?

Ello no obstante, ningún político, al igual que ningún(a) académico(a), periodista o defensor(a) de migrantes que busque reconocimiento y mejores ingresos, llamará a EU “país chupador”, “tragador” o “devorador” de migrantes. Además de oírse feo, muy feo, ello equivaldría a un insulto, a una reacción visceral impropia de la política y totalmente ajena al ámbito de la academia y “la sociedad civil”. Pero eso sí, continuar llamando a México “país expulsor” resulta chulo y chido, deja dividendos y causa magnífica impresión. ¿A poco no?

By | 2017-06-01T15:08:24+00:00 June 1st, 2017|Categories: Uncategorized|0 Comments

About the Author:

Leave A Comment