La migración de México disminuye, pero sus remesas van hacia arriba

Manuel Orozco y Marcela Valdivia

México es el receptor más importante de remesas en América Latina: concentra aproximadamente 40% de los 70 mil millones de dólares que llegaron a América Latina y el Caribe provenientes de Estados Unidos (EU) en 2016, año en que dichas remesas a la región crecieron aproximadamente 8% respecto del año anterior.

Aunque en los últimos años la migración de México hacia EU ha caído notablemente, las remesas hacia aquél país no sólo se han mantenido estables, sino que crecieron 8.8% en 2016. Esto se debe a tres factores clave. Primero, el aumento en el número de mexicanos que envía dinero; segundo, el uso de sistemas electrónicos para el envío de dinero; y tercero, las tasas de cambio.

Tendencias migratorias y aumento de mexicanos que remesan

En la actualidad, hay un volumen importante de mexicanos que están regresando a México. La mayoría de los análisis tienden a considerar factores estructurales y coyunturales para explicar este fenómeno: en EU, la recesión económica, la caída de mano de obra en ciertos sectores de la economía (como la construcción) y el aumento de controles migratorios, que afectan a por lo menos 150 mil mexicanos al año. Además, a veces se subestima que un gran porcentaje de los mexicanos que regresaron atribuyeron a la reunificación familiar el principal motivo de su retorno.

De hecho, entre 2010 y 2016 el número de migrantes mexicanos en EU sólo incrementó 1%, para alcanzar un total de 11.8 millones en 2016. En este último año, aproximadamente 206 mil mexicanos ingresaron al país. Este estimado se hace con base en varios factores, como el número de migrantes que llegaron a EU, el porcentaje de aquellos que envían dinero, el flujo total de remesas y datos de encuestas.

A pesar de la disminución del flujo migratorio, las remesas que recibe México han crecido en los últimos cuatro años, al punto de alcanzar la cifra histórica de 26 mil 962 millones de dólares en 2016. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la cantidad promedio que se envía no ha cambiado: cerca de 300 dólares por remesa, unas 14 veces al año (éste es un estimado que considera el volumen total de remesas, el aumento en las transacciones y datos de las compañías de remesas, asociado a la cantidad promedio que se envía).

Este fenómeno, en el que la migración cayó pero las remesas aumentaron, a primera vista contraintuitivo, se puede explicar por el comportamiento de los migrantes mexicanos en EU.

De acuerdo con datos del Banco de México y encuestas realizadas por la organización El Diálogo Interamericano en la última década, la cantidad de migrantes que envía dinero a México ha incrementado. En 2006, por ejemplo, aproximadamente la mitad de los mexicanos que residían en EU enviaban dinero a casa, cifra que incrementó a 66%, según datos de la última encuesta en dicho año.

Una razón para este comportamiento es la caída en las expectativas de migración circular. En otras palabras, las posibilidades de regresar a México y volver a emigrar a EU son cada vez menores debido al aumento en las deportaciones y detenciones en la frontera.

Aunado a esto, la violencia en el país también ha disuadido el retorno. Ello, a su vez, explica por qué los migrantes se quedan por más tiempo en EU. Según datos de encuestas, en 2007 un migrante se quedaba en promedio de seis a siete años en EU, comparado con el periodo de 12 años que observamos en la actualidad.

Uso de vías no tradicionales para enviar dinero

Otro factor importante que explica el crecimiento de las remesas estriba en que un porcentaje creciente de mexicanos está usando métodos alternativos para enviar dinero. En un estudio realizado por El Diálogo Interamericano, se observa que en 2016 los migrantes mexicanos que envían dinero por medio de bancos o pagos móviles creció 14%, debido a que se incrementaron la frecuencia de envío e incluso las cantidades de cada remesa respecto a los años previos. En términos prácticos, 1.17% del crecimiento del 8.8% se puede atribuir a esta tendencia.

Este crecimiento en el uso de métodos alternativos representa, por ejemplo, un aumento gradual con respecto a 2010, cuando menos de 3% de los migrantes realizaba transacciones electrónicas; y aún más con respecto a 2006, cuando 0% recurría a estos métodos. El efecto es que una fracción del crecimiento en el volumen de remesas se explica por tal tendencia.

Aumento por el tipo de cambio

Otro factor importante se refiere a la tasa de cambio de dólares a pesos. El aumento en el número de transacciones, como es el caso de México (en promedio, la cantidad enviada se ha mantenido igual), se puede explicar también por la depreciación del peso mexicano frente al dólar estadunidense.

Por otra parte, encontramos que desde 2010 ocurre una disminución en la tasa de desempleo de los latinos en EU (cuya mayoría son mexicanos). De hecho, según el censo estadunidense, en 2015 la tasa de desempleo de la población mexicana fue de sólo 3.7%, la más baja desde 2007. Ello permitiría suponer que habría un aumento en las remesas. Un modelo estadístico que considera la influencia de estas dos variables (tasa de desempleo y tipo de cambio) en el flujo de remesas corrobora esta tendencia.

En resumen, encontramos que: 1) la depreciación de 1% en el peso está asociada al aumento de 0.39% en las transferencias, y 2) la caída en el desempleo está ligeramente asociada a un aumento en las transferencias.

Las nuevas políticas estadunidenses y los prospectos de las remesas en México

Aunque es técnica y legalmente inviable, Donald Trump propuso durante su candidatura gravar las remesas con el fin de costear la construcción de un muro en la frontera entre México y EU. Para llevar a cabo dicha medida, en primer lugar se requeriría la introducción de un nuevo impuesto, lo cual es prerrogativa del Congreso. Además, la propuesta también implicaría enmendar la Ley Patriota para que los negocios, incluyendo las compañías de remesas, estuviesen obligadas a verificar el estatus legal del migrante antes de proveerles un servicio.

Actualmente, sólo el Servicio de Recaudación Interna (IRS, por su siglas en inglés) exige que los empleados prueben su estatus y, por consiguiente, su derecho a trabajar en el país. Más aún, sería difícil aplicar tal impuesto únicamente a los mexicanos y no a cualquier extranjero en EU. Tal acción requeriría la redacción de una nueva legislación y la aprobación del Congreso de manera específica a una sola nacionalidad.

En un memorándum que presentó durante su campaña, Trump hizo alusión a la sección 103.121 (que erróneamente llamó 130.121) del Código Federal de Regulaciones (CFR) para redefinir las instituciones financieras, incluir a las compañías de remesas e introducir la regla de que ningún extranjero pueda enviar dinero a menos que pruebe su estatus legal. Pero las transferencias de dinero ya están legisladas en la sección 326. Si cambia algo, Trump tendría que pedir al Congreso que modificara la ley de migración también, al esperar que los negocios constaten el estatus migratorio de una persona, acción que cae bajo jurisdicción federal.

En este momento, la posible aplicación de un impuesto está sólo en el ámbito retórico, y el que pase de retórica a proyecto de ley depende del balance político en el Congreso, la polarización política prevaleciente y el capital político de los grupos que se oponen a este impuesto, incluyendo al gobierno mexicano y sus planes de protección a las remesas. Estos tres ejes determinarán el curso de una posible intervención tributaria.

2017-04-29T23:49:19+00:00